lunes, 12 de enero de 2009

Critican ayudas de Chávez a Nicaragua y Cuba


Según un opositor, en 10 años Chávez ha entregado a 33 países más de $53 millones

Escrito por AFP, Efe.

El dirigente del opositor venezolano Julio Borges deploró ayer que el presidente Hugo Chávez haya supuestamente “regalado” a otros países “más de $53,000 millones” en los últimos 10 años, al tiempo que limita cada vez más el acceso de los venezolanos a las divisas.

Chávez decidió “recortar” la asignación anual de divisas a los viajeros venezolanos con el argumento de “cuidar los dólares del pueblo”, pero en los 10 años que lleva en el Gobierno ha “regalado más de $53,000 millones” a terceros países, dijo Borges, líder del opositor partido Primero Justicia (PJ).
Las donaciones

En una rueda de prensa, el ex diputado presentó una relación de los recursos supuestamente repartidos por el Gobierno venezolano a terceros países para la presunta financiación de “favores políticos y proyectos que generan empleos y beneficios fuera de Venezuela”.

La relación presentada por Borges detalló la presunta entrega de recursos venezolanos a 33 países en los últimos 10 años, por un total de “$53,135,917.193”.

Según esa relación, el mayor beneficiario de las “ayudas” venezolanas ha sido Cuba, con $19,172,512.162; seguido de Argentina, con $8,567,950; Ecuador, con $5,580,100; Brasil, con $5,251,018; y Nicaragua, con $4,885,970”.

“Esto demuestra —según el opositor— el cinismo absoluto del presidente cuando en estos días proclamó que tiene que cuidar los dólares del pueblo por la crisis económica que tenemos encima.” “Vemos que estos regalos superan las reservas internacionales que son los ahorros de todos los venezolanos”, declaró Borges en la rueda de prensa.

La estatal Cadivi, el organismo administrador de divisas en el marco de control cambiario vigente desde febrero de 2003, redujo a la mitad, de $5,000 a $2,500, la asignación anual para viajeros.

Chávez y el ministro de Finanzas, Alí Rodríguez, han dicho que esta medida busca preservar la reserva monetaria nacional ante la baja de los ingresos nacionales tras el derrumbe de los precios del petróleo, el principal producto de exportación de Venezuela.

Ayer, Cuba informó la donación de $30.4 millones de Caracas para la construcción de obras sociales.

http://www.laprensagrafica.com/index.php/internacionales/latinoamerica/11618.html

martes, 6 de enero de 2009

Los pecados capitales de Chávez

Mario H. Concha Vergara

La moral cristiana dio pie a la Ética medieval estableciendo códigos deontológicos que delimitan o limitan los derechos de los individuos en la sociedad, así como regulan sus deberes para con los otros y consigo mismos.

De esta manera, nacen las “virtudes cardinales” que posibilitan una conducta individual y colectiva de lo éticamente correcto. Su contraparte son los “pecados capitales”, que son el principio de todos los demás pecados y muestran todo lo que es moralmente reprobable, dañino, inmoral y antiético.

Mauricio González U., manifiesta que estos códigos deontológico tienen una sorprendente actualidad al estar “cruzados transversalmente por una problemática ética fundamental: la posibilidad de acoger hospitalariamente al ‘otro’, al prójimo, como una persona válida por sí misma”. Dicho de otra manera, dice, “el entender a los seres humanos que están frente a mí, cualquiera sea su condición, como ‘un interlocutor válido, como un fin en si mismo”. Por lo tanto, el mal moral aparece, o nace, cuando entendemos “al otro” como un “medio” u “objeto” que puede ser usado para nuestro propio beneficio.

El presidente de Venezuela Hugo Chávez Frías, Teniente Coronel del Ejército, en retiro, ex golpista frustrado, llegó al poder galopando en el corcel de la Ética, del castigo a los corruptos, de la denuncia a la pobreza, al sistema, y finalmente convenció a un pueblo necesitado de cambios y de virtudes, para ser llevado al poder, en donde al poco tiempo se olvidaría de los pobres, de los marginados y sacrificó al pueblo trabajador para calificar de pueblo al lumpen, al presidiario, al burocratalumpenburgués, al corrupto, al renegado, al terrorista, al guerrillero, al extorsionador, al traficante y, en especial, al resentido social, pues de él es hechura a imagen y semejanza.

1.-La Soberbia de Hugo Chávez es de antología. Ningún individuo público en la historia continental ha demostrado creer que tiene más autoridad y poder que Dios. Tiene un “amor desordenado de sí mismo”, y como lo dijera Santo Tomás de Aquino, tiene realmente un “apetito desordenado de su propia excelencia”.

Estos individuos soberbios en realidad no creen en Dios, más bien lo odian. Chávez usa a Dios y la religión de acuerdo con su audiencia. Él demuestra mil veces diarias que es la “verdad suprema e infalible. Se vanagloria de sus ventajas obtenidas fraudulentamente como mandatario irrespetuoso de las leyes; se jacta de poseer más fuerza que los demás. Por ejemplo, siempre usa a la Fuerza Armada como escudo de su “revolución” y amenaza a sus oponentes no con la fuerza de la razón sino con la fuerza de las armas. Busca ostensiblemente ganarse el aprecio de los demás basado en la ostentación. Vemos como en sus viajes abraza a sus anfitriones, los tutea, les ofrece ayuda económica, mientras su pueblo se debate en la miseria, etc..

Es jactancioso y se esmera en alabarse así mismo para lo cual usa cadenas radiales, de radio y de TV, sin importarle lo que digan lo demás o lo molesto que puede ser para su pueblo. Trata de hacer valer sus hechos, sus “buenas obras”, aunque sean pocas. Lo peor de todo es que cree que educa al pueblo.

Es un Fausto porque trata de elevarse por sobre los demás en dignidad exagerando. El lujo en sus vestidos (cada traje le cuesta más de 5 millones de bolívares, que son 3.125 dólares); posee finísimos relojes, tiene bienes personales en el extranjero (recibió millones de dólares de la banca española y chilena), gasta más de lo que económicamente puede, llegando a malversar los fondos del Estado para demostrar que tiene recursos ilimitados.

Chávez es también altanero, trata de modo imperioso a sus ministros, a los militares que lo rodean, a quienes lo acompañan en los actos, etc.

Este personaje es totalmente ambicioso pues no tiene otro norte que elevarse en honores, estar al lado de altos dignatarios, presidentes, reyes, princesas y sentirlos o bien sus iguales o al menos sus pares; le encantan los títulos. Ha ordenado, por ejemplo a la Universidad de Los Llanos entregarle un doctorado Honoris Causa; le gustan las medallas, se hace condecorar y busca falsos reconocimientos. Le gusta, por sobre todo, que lo adulen.

Otro de sus antivalores lo encontramos en su hipocresía. Le encanta autocalificarse de honrado, impoluto, veraz, siendo todo lo contrario. Le gusta aparentar ser lo que no es. Por ejemplo, da clases de ética sin saber realmente su significado.

Chávez es también un presuntuoso y como tal confía demasiado en sí mismo; rechaza consejos. Piensa que él es mejor que todos los demás. A sus ministros los apabulla con catilinadas. Cree que es superdotado cuando en realidad es un súper ignorante.

Es desobediente por naturaleza. Por eso siempre estuvo complotando. Siempre desobedecía a sus superiores. Cuando era enviado al frente, en la frontera, él se enfermaba. La desobediencia es una forma de desprecio para quienes practican el pecado de la soberbia.

La pertinacia es adherirse, según González, al propio juicio, no obstante el conocimiento de la verdad y Chávez es cien por ciento pertinaz. Por ejemplo, insiste que los ‘video tapes’ en donde aparecen los criminales de Puente Llaguno están trucados, a pesar de que ellos obtuvieron el Premio Príncipe de Asturias de España 2002; insiste en que las firmas obtenidas, con kilométricas colas de firmantes en las calles de toda Venezuela, son falsas, inexistentes, etc..

Finalmente, Chávez es soberbio porque nunca ha asomado ni una pizca de humildad en su humanidad. Él caerá porque “Dios abate a los soberbios y eleva a los humildes” (Luc. 14).

2.- La Pereza

Según González, este es el pecado más metafísico, en cuanto está referido a la incapacidad de aceptar y hacerse cargo de la existencia en cuanto tal. Es también problemático en cuanto a su nombre pues la simple pereza u ocio no son una falta en sí. Por eso, el concepto de “acidia”, que denota tristeza de ánimo, es más apropiado. Tristeza que nos aparta de las obligaciones.

Así que la acidia (pereza) tomada en el sentido estricto de la palabra, en cuanto signifique oposición a la caridad que nos debemos a nosotros mismos y al amor que debemos a Dios. Por ejemplo, el negar el perdón a las injurias, es pecado de pereza.

Descuidar notablemente las obligaciones y deberes. Como los deberes y obligaciones de mandatario, el deber de impulsar la solución a los problemas sociales, combatir la pobreza, combatir el desempleo, la inflación, la mala calidad de vida, etc., es un a pecado mortal. Por lo tanto, Chávez es un perezoso.

Para González, los efectos de la pereza son varios. Entre ellos la repugnancia, y la aversión al bien. Chávez omite el bien o si lo practica, o pretende hacerlo, siempre lo hará defectuosamente.

Otro de los efectos de la pereza es la inconsistencia en el bien, la continua inquietud e irresolución del carácter que varía, a menudo, de deseos y propósitos, que tan pronto decide una cosa como desiste de ella, sin ejecutar nada. Chávez es totalmente inconsistente. Se enamora de proyectos, los ofrece, les hace propaganda y al propio tiempo los desecha o se olvida de ellos. En política es peor. Pide, por ejemplo, una Comisión de la OEA y al poco tiempo la denigra y niega que la haya solicitado. Incita a que la oposición vaya a un referéndum revocatorio y luego dice que él jamás lo aceptará.

Otra característica de estos perezosos es la pusilanimidad y cobardía por el cual el espíritu abatido no se puede o más bien no se atreve, como dice González, a poner manos a la obra y se abandona a la inacción. En el fondo son individuos perdedores. Chávez, por ejemplo, duerme apenas 4 horas diarias y rodeado de guardaespaldas. Usa hasta dos chalecos de kevlar antibalas, cuando se supone que dirigía el “coup d’etat” se escondió en un recinto militar; cuando el 11 de abril del 2002 se sintió acorralado, después de la masacre de inermes marchistas en contra de su gobierno, decidió huir de palacio. Por otro lado, es un hombre incapaz de terminar un proyecto.

Chávez es ocioso por naturaleza; se fuga del trabajo. Inventa viajes, visitas, participa en deportes que le gustan, habla mucho por TV o radio como si ese fuera su trabajo; pero, por sobre todas las cosas ama los placeres del poder, las comodidades, la comida, los vinos...

Es un individuo chismoso, pendiente de rumores, le gusta que le cuenten cuentos y él los cuenta o los inventa. Es curioso y desordenado, le gusta ver, oír, saber. Esto constituye, sin duda, dice González, la actividad casi exclusiva del perezoso.

La acidia o pereza, más que un pecado capital, pareciera ser una enfermedad mental. ¿Será que Chávez es un enfermo mental? – La acidia se identifica con el aburrimiento que sentimos frente al hecho, al solo hecho, de existir y de todo lo que eso implica. Chávez, obviamente es una aburrido de la vida y por eso trama, inventa, urde, crea guerras virtuales, crea enemigos. La vida, sin embargo, es otra cosa. La vida nos exige trabajo, tomar posiciones, asumir retos, crear objetivos y lograrlos. Cuando se es incapaz de asumir ese costo, la vida se transforma en un “vacío”, en un “horror” . (Aburrimiento significa “horror al vacío”).

Por eso, dice González, decimos que la acidia o pereza es el más metafísico de los pecados capitales porque implica no asumir los costos de la existencia, no asumir el mundo real; se escapa constantemente hacia el pasado, los héroes ajenos, las glorias ajenas, los antepasados. Se escapa constantemente de hacer lo que se debe, por no saber lo que se debe.

3.- La Lujuria

El apetito desordenado de los deseos eróticos es conocido desde tiempos bíblicos como “lujuria”. En este pecado se envuelven conceptos muy altos en cuanto a la verdad sobre el amor, lo cual significa todo lo contrario al uso de otro individuo como un objeto de satisfacción erótica.

El concepto “Amor” tiene un alto significado para el cristianismo: “Dios es amor”. Amor entonces es capacidad de darse, capacidad de dar. Implica una de las virtudes teologales como lo es la caridad. Por lo tanto, desde este punto de vista, el amor es separado del erotismo puro.

Por lo tanto, de acuerdo con estos principios filosóficos, tanto griegos como cristianos, lo erótico en el amor es prescindible y la “sinonimia entre amor y sexo es producto de la modernidad”.

Lujuria entonces, es considerar a las otras personas sin valor; considera a la persona como un objeto que satisface no solamente el apetito carnal sino que también otros apetitos como el del poder y la necesidad de sentirse superior.

El caso de Chávez sería ese. Sus mujeres lo abandonan precisamente por eso, por considerarlas objetos. Sus amigos también.

4.- La Avaricia

Obviamente Chávez tiene un “amor desordenado” por las riquezas que le ha dado el poder. Él ha creído que el fisco y su billetera son completamente compatibles. No escatima en gastos personales que son cargados a la cuenta de la Nación.

El crimen (pecado) de la avaricia no los constituyen las riquezas o su posesión en sí, sino el apego inmoderado, enfermizo a ellas. Por ejemplo, el avión presidencial, el cual se ha transformado más que en un medio de transporte de Chávez, es un fetiche. Los viajes, por cualquier motivo; si el motivo no existe, se inventa, es otra forma de posesión en donde hay una mezcla de lujuria y avaricia. Quiere todo, incluso el mundo.

La avaricia constituye, entonces, un serio pecado capital si se está dispuesto a irrespetar a Dios, a la legalidad existente, y al sentido común con tal de poseer los bienes o servicios. Con este pecado se priva a los demás de los bienes o riquezas que les son necesarios para sobrevivir. Por ejemplo, cada vez que se gastan cientos de miles de dólares en viajes innecesarios se le está quitando la posibilidad de vida a un enfermo renal, de cáncer o de Sida. Por lo tanto, la avaricia también es contraria a la caridad cristiana.

El fraude, el dolo, la malversación, el robo, el perjurio, el hurto, etc., son faltas que van de la mano con la avaricia y los avaros, generalmente, caen en su uso desmedido.

5.- La Gula

Este pecado capital se puede definir como “el uso inmoderado de los alimentos necesarios para la vida”.

Observen ustedes al presidente Chávez cuando era candidato en 1997 y obsérvenlo hoy. Obviamente, esa gordura en su figura es producto de la Gula (aunque algunos dicen que es el excesivo uso de esteroides).

La gula es pecado cuando se llega al hurto, la malversación u otra forma de delito para alimentarse en exceso por el solo placer de hacerlo. Se ha denunciado en varias ocasiones las cuentas de gastos domésticos del Presidente, quien gasta millones de bolívares del Estado en la compra de finos y caros alimentos, bebidas, etc.

Es más pecado aún cuando la gula se acompaña de la blasfemia y la lujuria.

Para González, quien cae en la tentación de la gula no sólo quiere consumir todo el alimento que pueda sino que “quiere consumir al mundo”. Si observamos al personaje Hugo Chávez, escuchamos sus discursos, arengas y diatribas, veremos que el hombre quiere ser el amo absoluto de la América.

6.- La Ira

Este pecado es considerado como el “apetito desordenado de venganza” y es propio de los resentidos sociales, de los incapaces, de los ignorantes, de quienes no razonan y de quienes culpan a todos los demás por sus ineptitudes.

La ira, si no es desordenada, deja de ser pecado. Un padre puede enojarse con un hijo por una mala calificación, o porque rompió un vidrio con una pelota, pero si este enojo o ira están razonados no trasciende más allá del regaño es obviamente un “no pecado”.

El presidente Chávez continuamente se excita o está airado en contra de quienes le adversan o en contra de quienes no siguen sus designios. En sus alocuciones públicas ofrece, por ejemplo, masacrar a quienes puedan poner en peligro su mandato; ofrece usar los tanques y ametralladoras contra sus adversarios políticos. Insulta a jueces y magistrados. Alza continuamente la voz. Parece un energúmeno. La ira no le permite razonar; posteriormente, sus ministros o algún allegado sale a la palestra pública para “interpretar” lo que el Presidente quiso decir.

En otras palabras el uso de la fuerza directa, brutal o verbal, es sinónimo de ira. La violencia se aplica sólo por ira. Se trata de anular al otro así no se tenga la razón. Chávez acostumbra a hacerlo e inventa pleitos para poder aplicar su ira. Su peor mal es que crea su ira; se auto estimula para estar enojado.

Por eso, la ira se convierte en uno de los peores pecados capitales cuando el instinto de destrucción de quien la aplica sobrepasa todo dictado emocional. Sólo se busca destruir al otro. Y, eso es lo que hace Chávez, destruir a la empresa privada, a los partidos políticos, a las organizaciones civiles, a la Fuerza Armada, etc.

7.- La Envidia

Este pecado se puede definir como “el desagrado, pesar, tristeza, que se concibe en el ánimo, del bien ajeno, en cuanto este bien se mira como perjudicial a nuestros intereses o a nuestra gloria”.

Sin embargo, la envidia no es pecado cuando tenemos tristeza o pena por los bienes adquiridos por otro en forma fraudulenta, o cuando el otro no los merece.

Lo anterior es muy común en las premiaciones u honores que muchas veces se le conceden a individuos que no tienen méritos para ello.

Pero la envidia no es puramente el deseo de los bienes ajenos. Es también la enfermiza angustia de no tener la sabiduría de otros, sus conocimientos, su porte y estatura, su color, su figura, su carácter. En fin, se envidia cualidades ajenas que sabemos no podremos lograr.

El problema con la envidia es que esta se demuestra fácilmente en nuestras actitudes para con los demás. Por ejemplo, Chávez ridiculiza a muchos de sus ministros en público; hace mofa de otros mandatarios o personalidades; se burla de sus detractores u oponentes. En el fondo, eso no es nada más que envidia.

El oportunismo político, la intriga, y Chávez es maestro en eso, la traición, el chisme, la cobardía, se desprenden de la envidia. La envidia es creadora per se de antivalores, los cuales, para el envidioso, se transforman en valores que de tanto alimentarse de mentiras crecen como la espuma.

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/2540623.asp

Todos a reelección indefinida

Mandatario venezolano quiere que la enmienda incluya a gobernadores, alcaldes, concejales y diputados.

El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, afirmó que quiere extender el propuesto cambio constitucional de reelección presidencial indefinida a gobernadores, alcaldes, concejales y diputados.

Chávez se había negado a esa posibilidad cuando planteó el tema en el referendo que perdió por estrecho margen en el 2007.

En esa ocasión justificó su rechazo al hecho de que crearía "feudos y caudillos".

La oposición, que ya se opone a la consulta solo para la reelección indefinida del presidente, asegura que la propuesta es ilegal al afirmar que extenderla a todos los cargos públicos que van a las urnas implicaría una reforma a la Constitución y no una enmienda, como está estipulado.

"Allí está planteada una reforma constitucional y ese tema ya fue discutido y propuesto (en 2007) por la Asamblea Nacional y fue votada y la gente dijo que no", dijo a un canal de televisión local el diputado opositor Ismael García.

García agregó que la propuesta implica un cambio a siete artículos de la carta magna.

El corresponsal de la BBC en Caracas, Will Grant, afirma que, con este replanteamiento, el mandatario venezolano espera que la campaña por el Sí" sea más unida que la del 2007 y mejor coordinada a nivel local y nacional.

En efecto, la oposición argumenta que esto daría un aliciente a los gobernadores oficialistas para activar la maquinaria partidista en las regiones del país donde gobiernan.

En todo caso, Chávez señaló que la iniciativa busca "ampliar el derecho del pueblo a elegir cuántas veces quiera" con el fin de premiar "al buen gobierno".

Se estima que la iniciativa será llevada a referendo a mediados de febrero, ya que se descarta que la Asamblea Nacional, de mayoría oficialista, le dé el visto bueno.

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http://noticias.latam.msn.com/articulo_bbc.aspx?cp-documentid=16585584

viernes, 2 de enero de 2009

Venezuela frente al futuro

Antonio Sánchez García

"Puesto que el odio, la tontería y el delirio producen efectos duraderos, no veía por qué la lucidez, la justicia y la benevolencia no alcanzarían los suyos"

Memorias de Adriano

1

Tras diez años de un régimen de excepción que no ha logrado imponernos su proyecto estratégico y comienza a navegar a la deriva, la oposición democrática enfrenta por primera vez un futuro verdaderamente promisorio. Controla política y administrativamente cinco de los más importantes Estados del país. Con lo cual ha logrado quebrarle el espinazo al proyecto revolucionario. Y ha situado al frente de la Alcaldía Metropolitana, enclave emblemático de la institucionalidad política de la Nación, a uno de los más valientes, lúcidos y sensatos de sus dirigentes. En todos esos gobiernos regionales sus máximos responsables se han rodeado de los mejores cuadros técnicos y administrativos con que cuenta la democracia venezolana en dichas regiones. Y luchando contra la adversidad impuesta de manera aviesa y mezquina por el presidente de la república, pretenden realizar gobiernos ejemplares. Se entiende la ojeriza presidencial: podrían transmitir el ejemplo de lo que podría llegar a ser un nuevo gobierno venezolano, integrado por nuestros mejores políticos, gerentes e intelectuales. Un reservorio de talento hasta ahora intocado.

De esa forma, el país nacional, particularmente aquellos sectores que se pretenden independientes de todo compromiso con la república y la democracia y que según últimos datos constituyen una buena mitad de la población, debieran rendirse a la evidencia de que nuestros urgentes problemas no sólo son susceptibles de solución, sino que sólo pueden serlo abandonando todo discurso confrontacional, liquidando los absurdos delirios caudillescos y seudo revolucionarios de un proyecto trasnochado y asumiendo la solución de los problemas nacionales con objetividad, seriedad y experiencia. Si éste es el gobierno de que son capaces los altos mandos de nuestras fuerzas armadas, hay que imaginarse a qué patéticos desastres nos llevarían si condujesen una guerra. Pero la conducción de los asuntos públicos no es asunto de charreteras o cachuchas, no importa el color de que se revistan. Como quisiera demostrarlo y parece haberlo hecho Henry Falcón en Lara, poco importa si los gobernantes participan de tal o cual ideología siempre y cuando sean civiles y responsables: la basura, el crimen, la carencia de viviendas y los graves problemas de tránsito público no se resuelven con citas del Ché Guevara y Mao Tse Tung o entregándose en brazos de bizarras y moribundas dictaduras marxistas: se resuelven con inteligencia y capacidad creadora. Una enseñanza que debiera grabarse a sangre y fuego en el cerebro del joven e inexperto alcalde Jorge Rodríguez, que en lugar de sumarse al esfuerzo por unificar criterios gerenciales para enfrentar unidos los graves problemas de la Gran Caracas, bajo la coordinación del gobierno metropolitano, insiste en el nebuloso, tétrico y desfasado discurso confrontacional del pasado. Está solo. Insiste en seguir estándolo. Cava su propia tumba.

2

Es del máximo interés de los demócratas contribuir al éxito de las gestiones de nuestros gobernadores y alcaldes. Y de la democracia, permitir que se concentren en sus gestiones. Los partidos políticos, las diversas organizaciones de la sociedad civil, nuestros intelectuales y artistas – nunca suficientemente puestos en acción en representación y defensa de nuestra libertad y nuestra democracia - y los medios bien pueden y deben asumir la defensa de los intereses nacionales. En tal sentido, es fundamentalmente a la sociedad civil, al movimiento estudiantil y a todas las ONGs, secundados por los diversos grupos de presión y los partidos políticos a quienes compete liderar el movimiento por el NO y la defensa de la Constitución. A grupos como el Movimiento 2 de Diciembre Democracia y Libertad, que ha hecho de la defensa de los resultados del 2D y la cautela de nuestra Carta Magna su tarea primaria, así como a las universidades y sus autoridades rectorales, decanatos y cuerpos de profesores y empleados – en defensa irrestricta de la autonomía - , al movimiento estudiantil y a todos los grupos dedicados a la defensa de los derechos humanos, a los medios democráticos, a las iglesias y a quienes articulan el sentimiento democrático de la Nación será a quienes corresponderá el protagonismo en estos días previos a las elecciones de Febrero.

Capítulo especial merecen quienes lucharon por conquistar sus espacios regionales y no pudieron coronar con éxito sus esfuerzos por diversas razones que no es del caso mencionar. En tal sentido, a grandes figuras opositoras como Andrés Velásquez, Enrique Mendoza y Leopoldo López, a Stalin González y a Yon Goycoechea, así como a quienes se han convertido en factores esenciales en la alianza democrática desde las filas de la disidencia – Ismael García, José Luis Molina, María Isabel Rodríguez, Raúl Isaías Baduel, Jenny Manuitt, entre otros – les corresponde un lugar de honor a la cabeza de la resistencia contra el golpe constitucional de febrero. Son el eslabón que une el pasado con el futuro. Cae sobre sus hombros la pesada responsabilidad de cautelar el tránsito pacífico, constitucional y, si fuere posible, electoral, hacia el pleno restablecimiento de la institucionalidad democrática y la reconciliación de todos los venezolanos.

Las fuerzas del NO constituyen la columna vertebral de la sociedad futura: en ellas ya está en acción la fuerza del cambio y la transición.

3

Existen suficientes razones como para sostener que Venezuela puede y debiera superar esta grave crisis sin pasar por las graves tribulaciones y los espantosos trances que vivieran países de mayor envergadura histórica e institucional, como los que sufrieran Chile, Argentina, Uruguay y Brasil en los años sesenta y setenta bajo parecidas crisis institucionales. Basta señalar que tras aproximadamente los mismo mil días de gobierno, tuvo lugar el trágico golpe de Estado de las fuerzas armadas chilenas contra Salvador Allende y los bufonescos acontecimientos del 11 de abril que sacaron del Poder a Hugo Chávez. En mil días de revolución popular, Chile se desgajó de cuajo. Y vivió la más grave crisis existencial de su historia. En los mismos mil días de revolución bolivariana, Venezuela sufrió un colapso menor que solo el majadero aparato propagandístico del régimen ha podido demonizar al extremo del pinochetazo. Los muertos no fueron producto de los militares constitucionalistas, sino de los pistoleros del régimen. En 48 horas Hugo Chávez estaba repuesto en el cargo de la mano de los mismos militares que le solicitaran – y obtuvieran – su renuncia. En Chile la fractura alcanzó tal gravedad, que se requirieron 17 años para salir a flote. En Venezuela, en solo 48 horas se había resuelto el impasse. Es cierto: la policía del régimen pinochetista provocó más de tres mil muertos mientras que en Venezuela la crisis no alcanza el nivel de tamaña gravedad. Y mantenemos una democracia ficcional cogida con alfileres. Pero como si nadie quisiera enterarse, han muerto en diez años más de ciento cincuenta mil venezolanos jóvenes y de escasos recursos asesinados en una guerra cruenta y soterrada, producto de la incapacidad del régimen por sentar autoridad.

A nuestro modesto entender, la crisis del sistema de dominación que acompaña al gobierno de la Unidad Popular se produce en un país perfectamente vertebrado, con un aparato de Estado tan sólidamente establecido y una sociedad civil tan jerarquizada, que las instituciones y los grupos de prisión fueron estructural, medularmente incapaces de resolverla políticamente. Venezuela, en cambio, precisamente por la naturaleza gelatinosa e invertebrada de su aparato de Estado, la extrema movilidad social que la caracteriza y la tolerancia de que hacen gala sus grupos y elites dirigentes ha podido vivir esa y muchas otras coyunturas traumáticas, sin caer en el abismo del enfrentamiento brutal. Lo mismo sucede a nivel ideológico: en Chile, el enfrentamiento político fue asumido con un fanatismo y una entrega totales, siguiendo incluso los parámetros de la guerra civil española. Tras esos mil días de gobierno, la Unidad Popular había crecido en todos los ámbitos y ni uno solo de sus dirigentes había abandonado el barco extraviado en el siniestro curso de la guerra de clases y el marxismo leninismo. En Venezuela, en cambio, ya a los mil días de gobierno los operadores fundamentales del régimen, entre los cuales Luis Miquilena, habían abandonado el proyecto bolivariano por estar en desacuerdo con la radicalización que se propugnaba desde Miraflores.

Visto metafóricamente, Chile es un roble que no resiste tempestades: se resquebraja en sus raíces. Venezuela es un bambú, capaz de resistir los mayores embates gracias a su elasticidad y juego de fracciones. De allí la explicación de nuestra esperanza: Chile debió caer en manos de la dictadura como último recurso. Venezuela puede resistirla hasta su último extremo. Podríamos y debiéramos plantearnos el desideratum histórico de superar este trágico decenio sin derramamiento de sangre, de manera pacifica y consensuada. Caso de no lograrse, la responsabilidad por cualquier salida traumática recaerá única y exclusivamente en el régimen. Es bueno tenerlo presente.

4

Ante lo cual cabe imaginar dos opciones: o el gobierno desiste ante la evidente pérdida de su ascendiente y popularidad y, sobre todo, anticipando el vendaval de la crisis que se le avecina y el presidente abandona el cargo antes de cumplir su período – sea por renuncia voluntaria o por exigencia de un país alebrestado y disconforme con las políticas públicas – o se acomoda a las cambiantes circunstancias, pacta con las fuerzas opositoras y llega al término de su mandato bajo los efectos de un gran acuerdo marco. Entre ambos extremos caben matices y diversos escenarios, incluso la radicalización de las posturas oficialistas y el sembradío del caos y del terror. Que no evitaría la crisis, sino en desmedro de las posiciones del oficialismo. De todos ellos, sin duda el que dicta la racionalidad es el de avanzar hacia un acuerdo marco. ¿Lo aceptará el presidente de la república? Depende de su naturaleza. A juzgar por los datos de su comportamiento, es mucho más probable que se niegue a recapacitar e insista en un inútil e improductivo enfrentamiento. Tanto peor para él.

La oposición ha de estar preparada a todo evento: tanto a asumir las riendas del gobierno en un caso de vacío de Poder y de grave estado de excepción como a avanzar progresivamente hacia la reconquista y copamiento de todos los espacios del Poder de modo a alcanzar el 2012 en las mejores condiciones. En este último caso, que reconocemos como ideal, debiera preparar la unidad nacional para un glamoroso éxito electoral en las elecciones parlamentarias del 2010. Llevando a la Asamblea a la mejor representación imaginable: los mejores intelectuales, gerentes y cuadros políticos de dirección, llenos de juventud y de ideas. Para volver a ocupar el capitolio con nuestros mejores hombres. Ese parlamento debiera ser el ejemplo para la región y el orgullo de la venezolanidad.

Dios quiera seguir insistiendo en colaborar con nuestros hombres de buena voluntad. Salir de este oprobio sin traumas ni contrariedades sería un ejemplo de civilidad. A tal tarea debiéramos avocarnos con todas nuestras fuerzas.

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/3141163.asp