sábado, 20 de septiembre de 2008

Magnicidio o palo cochinero

Por Jorge Ramírez Fernández

El ridículo histrionismo desatado por enésima vez por Hugo Chávez ha sido tomado por el pueblo venezolano con una indiferencia y un desprecio tales que han enloquecido al ya bastante tocado personaje, que se empeña en recordarnos la fábula de Pedro y el lobo a cada rato.

El pueblo venezolano no quiere magnicidio. Quiere sí, darle un palo cochinero a tanta inseguridad, a tanta incompetencia, a tanta corrupción, a tanta habladora de paja. El pueblo venezolano quiere un gobierno que gobierne y no que se la pase perdiendo el tiempo, mangoneando como éste desgobierno. Venezuela quiere que vengan inversionistas que instalen empresas que generen puestos de trabajo bien remunerados y no los piches salarios mínimos de las misiones y la casi esclavitud de los puestos públicos chavistas. Venezuela quiere que cada quien sea libre de sacar adelante el negocio de su preferencia, sin perturbaciones de los terroristas tributarios o politiqueros del gobierno. Que cada quien aporte su cuotaparte al presupuesto nacional por la vía del pago de sus impuestos, sin que pretendan obligarnos a suscribir una ideología determinada y mucho menos la mas fracasada en la historia de la humanidad.

Nadie en Venezuela quiere vivir haciendo colas interminables para comprar productos de dudosa calidad y procedencia. Poner a los venezolanos a comer mantequillas rancias brasileñas, cuando toda la vida habíamos comido las mejores es una muestra de hacia donde nos ha llevado esta “revolución” de la incompetencia y la corrupción.

Un palo cochinero al desastre eléctrico del país es lo que quieren dar los venezolanos, cansados ya de ver las constantes interrupciones en el servicio eléctrico, que nos causan no sólo molestias e incomodidad, sino graves pérdidas por la descomposición de alimentos comprados a altísimo precio y el daño de equipos electrodomésticos e industriales, que no son resarcidos ni asumidos por autoridad alguna.

Mientras tanto, cobardes que se disfrazaron de mujer o se pintaron el pelo para huir desesperados en Abril de 2002, gritan aparentando valentía, pidiendo cárcel para los presuntos e hipotéticos magnicidas pero por nada piden que se averigüen los escandalosos casos de corrupción que explotan cada día y donde están metidos hasta el cuello.

Entérense bien señor Chávez y su banda de depredadores del tesoro público, los venezolanos no queremos magnicidio sino dar un buen palo cochinero y lo haremos en Noviembre, si no nos hacen adelantarlo.

http://www.analitica.com/va/politica/opinion/8138609.asp

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